…Y ahora que ha terminado el Plan de Formación, ¿cómo lo vendo a Dirección?
Malos tiempos corren hoy para la formación en la empresa… Vuelven a resonar el viejo mantra “formación es gasto, no inversión” eco de los tambores retumbando desde algún departamento financiero…
“Y ahora, ¿cómo cuento yo que no, que el Plan de Formación ha sido un éxito?”, se plantea el Responsable de Formación de la empresa ante la mirada cejijunta de los gestores económicos. Tranquilo. Juguemos en su terreno, en el de los números.
Pero atención, este terreno ha de haber sido previamente delimitado, arado, sembrado y cuidado desde el Departamento de Formación. Delimitar supone “determinar o fijar con precisión los límites de algo” (RAE), y ese algo lo define el Departamento de Formación. Bien pudieran ser, por ejemplo, Gestión, Ejecución, Económica-financiera y Calidad, por poner algunos ejemplos de dimensiones a medir. Cada uno de los cuatro grupos contendrá un grupo de características, (sub-dimensiones) que darán información acerca del grupo de dimensiones analizado.
Ya delimitado el terreno, hay que ararlo y sembrarlo. Eso supone establecer ratios e índices que constituirán un resumen valorado de las dimensiones previamente definidas. Estos valores se pueden componer por agregación de otros, o tener significado por sí mismos, y califican los datos seleccionados en términos cuantitativos.
En esta fase, es fundamental la determinación de la configuración de la métrica (indicadores y ratios) y los índices de ponderación con los que participan cada uno de ellos en la construcción final del valor de evaluación y ejecución de la Dimensión.